[Música]
Después de haber agotado entradas en su anterior visita, Emir Kusturica & No Smoking Orchestra vuelven a España en dos noches que prometen grandes dosis de desenfreno rítmico y buen humor.
Nota de prensa.
Fotografía: promocional.
Estas dos citas llegan en la recta final de un largo tour que les ha llevado a actuar en más de 150 ocasiones desde que iniciaran su presentación mundial el pasado mes de junio de 2004 en París. La salida al mercado de este primer disco en directo, “Live is a Miracle in Buenos Aires”, ha servido a la No Smoking Band para programar una serie de conciertos con fecha final el 20 de diciembre en Bruselas. En este nuevo álbum encontramos las interpretaciones en vivo de los discos “Unza unza time” y de la banda sonora de las películas “Gato negro, gato blanco” y “La Vida es un milagro”.
La historia de la No Smoking empezó en Sarajevo en 1980. Sus dos primeros discos (84/85) tuvieron un éxito considerable. Fue entonces cuando Emir Kusturica, antiguo rockero punk de Sarajevo que acababa de recibir su primera Palme d'Or en el Festival de Cannes como director de cine, se convirtió en el bajista oficial del grupo. Después del tercer álbum (Greetings from Safari Land) y tras firmar el contrato para rodar "Time of the Gypsies" (Tiempo de los Gitanos), abandonó el grupo. En 1994, volvió a formar No Smoking con músicos más jóvenes, incluido su hijo Stribor, en la batería. Esta inyección de sangre joven les ayudó a explorar nuevos horizontes en su quinto disco, “I'm not from here” (1997), dedicado a todas las víctimas de la guerra de los Balcanes. "No Smoking está siempre abierto a cualquier estilo musical moderno. Pero la nueva formación también encuentra inspiración en lo más profundo de la tradición balcánica. Sus nuevos cimientos se basan en el talento de solistas que guían al grupo hacia nuevas tendencias de jazz, folk y música zíngara", explica su antiguo bajista y futuro guitarrista.
Este estrafalario combo, formado por una panda de diez gamberros musicales, han decidido poner en la coctelera la música zíngara tradicional al lado del jazz, el country y las marchas turcas, los loops techno-pop, el punk con acordeones y trompetas… siempre desde el prisma de la diversión, el ritmo desenfrenado, el espectáculo… Este clamor balcánico lleva el autoproclamado nombre de "unza unza" y lo consideran (¿irónicamente?) "el estilo musical más importante desde el reggae". Y es que, después de la banda sonora de "Gato Negro, Gato Blanco", Emir Kusturica ha encontrado el camino tras haber cambiado simplemente su bajo por una guitarra de seis cuerdas. "Escogí entre la cirugía estética y el rock 'n' roll", asegura, siguiendo los pasos de Abel Ferrara, otro director con una gran inclinación por el rejuvenecimiento del sonido. Tanto en sus grabaciones como en concierto, parece resuelto a acabar con toda la historia de guitarras maniaco depresivas trajeadas: no smoking, ¿vale?


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